martes 8 de diciembre de 2009

Aquí empieza el ocaso

Aquí empieza el ocaso,
y es tan vasto decir aquí,
como si dijeras
aquí en el mar oceánico,
o en el cielo de la tarde,
y en las calles anónimas,
y en el murmullo de las aves,
o aquí mientras apuntas
con el índice de un dedo
al centro del pecho,
donde late el corazón.

Y si por casualidad el ocaso
empezara en tus ojos,
en esos tus ojos tristes y profundos
o en tus manos
donde mi cabello se pierde
cuando sostienes mi cabeza.

No, el ocaso no empieza
en esta hora triste,
ni en el adiós de mi mano,
sino aquí,
en la mitad de tu corazón
que se quedó muda,
en los besos que nos damos
y en mi cuerpo dentro de tu cuerpo
y en todas las cosas
que llegan, sin saberlo,
al otro lado del silencio.

lunes 19 de octubre de 2009

29

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
-Violeta Parra-



Ya todo lo tengo:
todas las horas del día,
los días de lluvia,
la lluvia que es silencio
y tus ojos en la noche oscura.

Me alegra sólo tener el aire
sólo la luz del día
y el olor de la tarde.
Y saber que la vida no es un camino
sino mil senderos
y que no lo dicen todo las palabras
a veces también el silencio.

Porque el corazón
también es una protesta
que nada exige en garantía

Ya todo lo tengo
y nada poseo
a ti he llegado,
aquí me quedo.


martes 21 de julio de 2009

A veces te vas

A veces, como el viento frío
o como las nubes grises
y como las aves en el cielo;
como las sombras de la tarde
sobre el desierto,
a veces te vas.

Sé que te has ido
porque la ciudad está sola
y regreso al trabajo
y al ruido;
a las calles de humo
Y aunque no estas
Te sigues yendo.

Las sombras de la noche
entran por la ventana
y los árboles lloran
su llanto mundo en el viento.

Te has ido lejos,
allá, donde las nubes
bajan del cielo
y se mecen y lloran
sobre los cerros.

A veces te nombro
en la hora del día
que robamos al silencio.
De todas partes te has ido
y todas las cosas te nombran
como si fueras yo mismo.

A veces te vas

domingo 28 de septiembre de 2008

Hay más que palabras dentro de las palabras

Hay más que palabras dentro de las palabras,
hay más que horas dentro de las manecillas
del reloj viejo.

Hay mentiras que ni siquiera tienen nombre
y sombras arrastrándose por la noche
de esta ciudad sin Dios.

Ya no sé lo que eres, ni siquiera te odio,
odiarte es como aceptar que respiras
y que vives y que caminas
y que tu corazón late con la posibilidad
de arrepentirte.

Ahora entiendo a Salomé cuando pidió
la cabeza del Bautista.
Perdónala señor, porque, quizá,
no sabía lo que hacía.

Hay más en una habitación de hotel
que en todas tus palabras.
No, ni siquiera pienses que te escribo esto
cava con tus propias manos tu tumba.

Dices bien, lo has perdido todo,
pero nada poseías, eran solo sombras
todo en ti es una mentira.

Hay más que palabras,
hay mucho más que tu.

miércoles 27 de agosto de 2008

Tú que no estás

I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love
- Edgar Allan Poe -


Estas son sólo unas palabras

Hombre
Cansancio
Noche
Chicharras
Viento
Azul

Y todas, de un modo que desconozco
y no entiendo,
son tu nombre,
tu nombre profundo y de ecos lejanos.

Y son, también, una sonrisa robada a tu noche,
y un poco de tu cabello en almíbar,
y del algodón de tus manos cansadas.

Hay tantas cosas que desconozco de ti
tantas palabras que no son tu, sino de ti
que no son yo, sino de esta vida, una vez más

miércoles 2 de julio de 2008

Tarde o temprano

Tarde o temprano,
supongo que más tarde,
más tarde aún que el canto de las aves,
o el ladrido de los perros a la noche.
Más tarde que mis ojos en la ventana,
o mis manos sobre el balcón.
Tienes que decir que sí,
que sí para siempre,
que sí para todas las cosas.

Es inevitable como la muerte
o como el olvido.

Tarde o temprano,
espero que más temprano,
despiertes sonriendo entre mis besos,
o duermas llorando con mi recuerdo.
Yo no sé si tarde o temprano,
supongo que solo lo sabremos
al final del camino.

Tarde o temprano lo sabrás,
no después, ni antes,
pero lo sabrás.

sábado 28 de junio de 2008

No eres tú

No eres tú,
de eso estoy seguro.
No eres tú,
aunque seas todas las cosas,
y todos los momentos y seas eterna.

No es nada del mundo,
nada ha cambiado,
las calles son las mismas calles
y mis palabras son las mismas palabras,
es solo que no eres tú.

Y es tu mismo cuerpo,
certeramente lo sé,
tus ojos de gato,
tu tristeza del mundo en que vivimos,
tu voz tan distante y moribunda.

Nada ha muerto,
ni se ha perdido nada.
No eres tú, aunque seas tu para siempre.
Mi corazón me dice
que no te he de encontrar,
nunca más,
ni dentro de mis ojos,
ni en mis manos temblorosas,
ni en mis lágrimas saladas, en nada

No son estas palabras,
que a ninguna parte llegan,
ni las horas de paz en el mundo
que se avecina.

 

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