Hace poco te dije que tu trajiste a mi vida una felicidad que hace mucho no tenía. Ese tipo de felicidad donde no te importa el paso del tiempo, ni lo que haces, porque lo único importante es estar contigo. Y es verdad. Si ahora nos reencontramos es porque este es el momento en que debíamos hacerlo.
Claro que entiendo que los dos tenemos una vida, porque el tiempo también es un abismo, que si bien cura las heridas, también crea una distancia que separa. Estoy convencido que hay cosas de tu vida y de la mía que son difíciles de unir, pero también estoy convencido que justo ahora, ese abismo que el tiempo construyó, ha quedado atrás y ahora, tu y yo, tenemos la oportunidad de tener un espacio, para descubrirnos. A diferencia del dolor y el enojo, el tiempo no puede destruir el amor. El amor es una semilla que puede permancecer latente durante mucho tiempo.
A veces me pregunto ¿que piensas tú acerca de esto?, ¿qué sucede en tu corazón?, ¿cómo piensas que serán las cosas para nosotros?
Te dejo este poema de Rilke que me recuerda a ti:
No hay comentarios:
Publicar un comentario